La cosa es que Radcliffe, para meterse en el rol, escucha Heavy Metal. El actor no aclara qué bandas exactamente, pero sería interesante saberlo para ver qué quiere decir con: "Estoy escuchando mucho metal y permitiendo salir el espíritu demoníaco del rock 'n' roll".
Radcliffe agrega que le resulta emocionante ejecutar el papel de alguien que en un momento de su vida sufre la trasformación en un "terrible demonio".
Hasta ahora, el Metal ha sido el frecuente abrevadero para todos los que buscan interpretar a diabólicos, violentos, drogadictos, cabezas huecas, irresponsables; en fin: a la escoria de la sociedad. Esta falsa sectorización de la basura social, no es más que un difundido prejuicio que pretende desviar nuestra mirada de los verdaderos lugares donde se esconde el mal.
Digo, de pronto, me parece...
Un terrible demonio.

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